Las familias y afectados exigen un sistema educativo más justo y no discriminatorio

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Victoria será reina de Suecia, Bill Gates es el segundo hombre más rico del planeta, Agatha Christie, la escritora de novelas de misterio más conocida del mundo; Tom Cruise, una estrella de Hollywood, y John F. Kennedy fue Presidente de los Estados Unidos.

Todos ellos tienen algo en común, Dislexia, sin embargo han llegado a lo más alto. La dislexia, es un problema de aprendizaje, en el que el niño muestra dificultades para aprender a leer y para entender el lenguaje escrito, algunas personas con una inteligencia normal o superior a la media, suficiente motivación y las mismas oportunidades para leer, pueden padecer este trastorno.

Se calcula que entre el 10 y el 15%, la población presenta trastornos de lectura y escritura, aunque los estudios en este campo son escasos en el Estado.

Lo que parece claro es que con la enseñanza y la asistencia apropiada un niño con dislexia puede aprender a leer, prosperar en la escuela y tener éxito en el mundo laboral. Pero es importante que sea diagnosticado lo antes posible proporcionándole la asistencia y el apoyo necesa rios.

De lo contrario, acabarán apareciendo otros problemas como la «baja autoestima o el fracaso escolar», explica la presidenta de la Asociación Dislexia de Euskadi”Dislebi”, Elena Laserna convencida de que «si se tomara más en serio el tema, las cifras de fracaso escolar bajarían de forma espectacular”

Precisamente, para dar a conocer esta dificultad y lograr un sistema educativo más justo para los escolares con dislexia y otros problemas de aprendizaje, nació hace dos años la Asociación Dislebi. Toda la enseñanza está basada en la lectura y la escritura y los niños con dislexia se encuentran con que deben enfrentarse cada día con aquello que peor se les da, asegura su presidenta. Creo que el sistema “discrimina” a estos niños que, recuerda, ” no tienen ningún problema de inteligencia”.Los profesores, dice “no están preparados para detectar este trastorno, ni para trabajar con ellos”. Una vez diagnosticados, las familias tenemos que buscarnos la vida para que nuestros hijos salgan adelante.

Esto significa que cuando a uno le diagnostican dislexia” se pone en marcha la caja registradora”. Una de las principales reivindicaciones de este colectivo, es que los maestros les pongan las cosas más fáciles a estos niños porque deben entender que ya les sobrecargamos fuera de clase, para que no se queden atrás.

Si hay que hacer diez divisiones, que a ellos les pongan cuatro, porque tienen que hacer doble esfuerzo, ir al logopeda, trabajar con programas…”.

Piden también medidas especiales para hacer los exámenes, son más lentos a la hora de descifrar lo que se les pide, les cuesta más expresarse y tienen poca memoria a corto plazo, con lo que necesitan más tiempo, comenta.

Pese a todo Elena Laserna, lanza un mensaje de optimismo: “Si no tiran la toalla, llegarán donde quieran”.

Ruth Manzano “socialpress”

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