Un pacto político a favor de la enseñanza

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015d2viz001_1.jpgLa estabilidad es una de las claves del sistema: cuando cambia el Gobierno no se modifican las líneas educativas.

El Bachillerato se completa en tres años. El castellano es la asignatura optativa de moda. En Finlandia hay acuerdo entre todos los partidos políticos sobre el tipo de enseñanza que se quiere implantar. Cuando cambia el Gobierno, no se modifican las líneas educativas. «Hacen falta objetivos claros, mucho tiempo y paciencia para lograr resultados en la escuela», argumentan desde la Dirección de Educación.

El Ejecutivo sólo marca los objetivos que hay que alcanzar en cada etapa, y ayuntamientos, escuelas y profesores hacen el resto. Las autoridades educativas recurren a un ejemplo gráfico para mostrar esta política: el documento del Ministerio de Educación que recoge el plan de enseñanza de Finlandia apenas supera los cien folios. «La intervención de la Administración central en el sistema educativo es la más ligera del mundo», señalan fuentes institucionales. Consenso político y descentralización han dibujado el sistema:

CONTRATOS A PROFESORES

Poder de los ayuntamientos
Contratar un profesor o cubrir una sustitución de un maestro de baja son tareas rápidas y sencillas en Finlandia. El director de la escuela contrata al docente si es un puesto temporal. «Publicamos un anuncio y recibimos a los candidatos. Valoramos su experiencia laboral, el currículum que tienen y, sobre todo, la entrevista personal que les hacemos», señala Olli Ranta, director de la escuela pública Kerttula Koulu, de Raisio. Si se trata de una plaza fija, el Ayuntamiento se encarga del proceso. «El Ministerio de Educación no se interpone en la forma que el Ayuntamiento hace su política educativa», dicen los portavoces ministeriales. Las escuelas se financian con las partidas que les dedica el Gobierno y los impuestos que recaudan los municipios. Gracias a la descentralización, los colegios tienen gran autonomía para decidir la gestión de personal, la organización de la docencia y el uso de los recursos.

UN DÉCIMO CURSO EXTRA

Mejorar las notas
El recorrido académico es muy flexible. La enseñanza obligatoria tiene nueve cursos -de los 7 a los 16 años- y uno extra, el décimo. Este año académico adicional pueden completarlo los estudiantes que quieran mejorar sus notas, o aquellos que desean reforzar su preparación antes de acceder al Bachillerato o a la FP. En la actualidad, un 2% de los estudiantes finlandeses hacen el décimo curso. No se considera una repetición. A los alumnos que completan la enseñanza obligatoria en nueve cursos se les da el certificado ordinario y a los que lo hacen en diez se les entrega un diploma adicional. «Ese título demuestra que tienen una formación extra, que se valora mucho», señalan fuentes de la consejería de Educación del país nórdico.

CASI EL 40% ESTUDIA FP

Sólo un 6% se sale del sistema
Un 55% de los estudiantes que acaba la Enseñanza Secundaria Obligatoria y continúa sus estudios de Bachillerato. Otro 37% cursa Formación Profesional -un 2% se matricula en el curso décimo de refuerzo-. Sólo un 6% se va al mercado laboral. Los responsables educativos no pierden de vista a ese colectivo de jóvenes. «Una gran parte vuelve a reengancharse al sistema educativo más adelante después de trabajar unos años», señalan en el Ministerio de Educación. Hay 52 títulos de Formación Profesional, con 112 programas educativos diferentes. Los estudios abarcan tres años. Cada ‘calificación profesional’, como las llaman, tiene seis meses de prácticas en empresas y asignaturas básicas de lenguas extranjeras y ciencias además de materias optativas. Utilizan el sistema -también en marcha en el País Vasco- de convalidar algunos estudios si se demuestra una experiencia laboral. Lo denominan calificaciones basadas en la competencia.

IGUALDAD DE OPORTUNIDADES

Gratuidad
Uno de los objetivos centrales de la política educativa es dar a todos los ciudadanos las mismas oportunidades de acceso a la enseñanza, sea cual sea su edad, lugar de residencia, situación económica y social, sexo o lengua materna. Por ello, el ciclo de preescolar, la educación básica y la etapa de Secundaria superior son gratuitas: enseñanza, atención social y sanitaria, comidas, transporte y materiales.

EVALUACIÓN CONTINUA

Exámenes para vigilar el sistema
El sistema finlandés no incorpora pruebas externas a los colegios, en las que los escolares se juegan todo a una carta, ni exámenes finales. La evaluación académica es continua. El Gobierno sólo establece pruebas a nivel nacional, sin repercusión en los expedientes, con el fin de comprobar si las escuelas están cumpliendo los objetivos de Educación.

M.F.VALLEJO logotipo_elcorreo2.gif

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