El sombrero de la vergüenza

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La educación responde con el mismo modelo de siempre ante alumnos y tiempos distintos, por lo tanto aumentan estrepitosamente los fracasos. Santo Tomás de Aquino nos aporta una frase magnífica: “Quidquid recipitur ad modum recipientis recipitur” (“todo lo que se recibe, se recibe al modo de recipiente”). Si el recipiente es el alumno, para que pueda recibir la educación que queremos darle debemos entender que siempre lo hará de un modo personal, propio e irrepetible. No son ellos los que se amoldarán a lo que reciban, sino que lo que reciban se amoldará a su modo de ser. Esto significa que la verdadera educación implica necesariamente educar en la diversidad.

Historias que es necesario repensar, como docentes, como padres y como sociedad adulta.

Historia 1:

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